El pedido

Mándeme en nombre paisano de la amistad de nosotros 
un par de botas de potro bien graniaditas a mano
bolee cualquier orejano cuando salga a las laderas
encebe bien sus potreras y le ajunta los garrones
suebran por esas regiones crudos pa´engordar bicheras

Aunque usté sabe cueriar tenga cuidado al sacarla   
y sobre todo al lonjiarla- no me las vaya a cortar
las quiero pa´zapatiar con mis espuelas de plata
y aunque pueda creer que a gatas me asujeto los garrones
sepa q´en los pericones me baja el alma a las patas.

Póngaselas con rocío usté q´es medio patón
me les amolda el garrón a lo justo p´al pie mío
en su sabencia confío gaucho prolijo lo sé
las punteras cuésale con un pespunte Oriental
y no deje delantal que estribo con todo el pie.


No les haga de botón las guasquillas de jareta
porque mis dedos macetas no sirven pa´ un apurón
las prefiero de correón pál hombre que anda en baguales
y aunque no es muy de Orientales son fácil de desatar
ñudo pampa der acortar: dos tientos en dos ojales

Pa´estreno les voy a atar mis enormes nazarenas
con cabrestos de cadena o alzaprima de ajustar
un crudo voy a ensillar pa´ lucirlas si él me deja
tengo la costumbre vieja que cuando voy jineteando
corro la pata espueliando hasta el tronco de la oreja.

Cuando me las traiga vamos a asar un buen costillar
chupando sin apurar pa´ver si no nos mamamos
porque si a hablar empezamos de yerras, de jineteadas
 pericones y payadas y estancias que conocemos
es seguro que tendremos el chifle a las testeriadas.


Santiago Chalar


Botas de Potro

    

Un peón, Segundo Molina.

Llegó a la estancia de paso
pa'l tiempo de las esquilas
y alargó su permanencia
por causa de que llovía.
En una esquina 'el galpón
le hizo tabique una estiba,
tendió el catre; de un alambre
colgó sus escasas pilchas,
y al no encerrar la majada
y andar de gusto esos días
pa' no pasarla aburrido
ayudó... en lo que podía:
juntar marlos pa' hacer fuego,    
arreglar unas bebidas,
cortar lonjas, sacar tientos,
desgranar pa' las gallinas...
Y cuando compuso el tiempo
y terminó con la esquila,
se quebró un peón y quedó
pa' reemplazarlo unos días.
Despúes en la mesma estancia
otras changas que salían...
Del galpón, pasó a las piezas
que pa' los peones había.
Y como el tiempo se escapa
y se amontonan los días
ya van como veinte años
que aquel Segundo Molina
es un hombre para un patrón:
¡ya no es más peón golondrina!

Pero, el asunto ha cambiao
en estos últimos días
ya que ha llegao a la estancia
un juez, con un polecía,
pa' anoticiarlo al patrón
de un parte que le traían:
"que en su campo trabajaba
un tal Segundo Molina,
pa' la Patria desertor
cuando llamó la Marina".
Al enterarse el patrón,
riyéndose todavía
(pensando: una confusión),
dentró a escuchar qué decían;
y la verdad, era cierto,
aunque ni el peón lo sabía...
¡Había pasao mucho tiempo
del sorteo y la milicia!
Pero aquel juez insistió
completando su teoría:
¡Por no servir a la Patria
es un desertor, Molina!

Esas palabras cayeron
pa'l patrón como agua fría,
y levantando la voz
dentró a sangrar por la herida...
-¿Como? ¿Que no ha servido a la patria
mi peón, Segundo Molina?
¡Podrá o no ser desertor,
de eso no ando con porfías,
pero que sirvió a la patria
doy fe y me juego la vida;
porque hace más de veinte años,
sin aflojarle ni un día,
con en el arao, de a caballo,
sin conocer la fatiga,
lidiando con toros bravos,
haciendo crecer la estiba,
recorriendo los potreros
pa'l tiempo de las paridas...
¿O solo sirve a la patria
aquel que va a la milicia... ?

Vaya nomás que enseguida
me cambio y salgo pa'l pueblo
a ver la papelería y buscar un abogado
que lo defienda a Molina...

El peón, que estaba a su lado
sin decir la boca es mía,
salió al tranquito, pensando
en las cosas de la vida;
él, que siempre iba alegando
que a llorar no aprendería,
con la cabeza agachada
se metió pa' la cocina.
Y le mojaron sus ojos
el puño de la camisa
mientras seguía escuchando
lo que'l patrón repetía:
Conque... ¿no ha servido a la patria
mi peón, Segundo Molina?

Autor: Víctor Abel Giménez

Fuente: http://letra-de.com.ar/2011/08/un-peon-segundo-molina.html

Estación de vía Muerta


Letra de Luis Domingo Berho
Música de Francisco Chamorro



Estación vieja y deshecha
que fuiste una romería,
cuando era todo alegría
pa los tiempos de cosecha.
Hoy parece que te pecha
el mancarrón del olvido,
quién sabe por dónde han ido
bolseros y capataces,
hombres fuertes y capaces
que pa siempre se han perdido.

Ya no se ve ni un linyera
pal lao del embarcadero,
ni una estiba con letrero
de una firma cerealera.
Ya por tu enorme tranquera
no dentra ninguna chata,
el carrero no desata
su famosa caballada,
ni descarga en la planchada
las bolsas por la culata.

Ya no hay muchachas bonitas
paseando por el andén,
que iban a esperar el tren
en las lindas tardecitas.
Contra tus vías limpitas
no se estrella el sol radiante,
y en esa quietud constante
de las ruinas que allí quedan,
ya ni se mueve la rueda
de tu molino gigante.

El cambista no camina
con la blusa azul aquella,
ni la máquina resuella
con su aliento de neblina;
ya no están en la oficina
ni el jefe ni el auxiliar,
ya no se oye repicar
el telégrafo tampoco,
y los gorriones, de a poco,
han terminao por copar.

Tu señal está tranquila,
tus galpones carcomidos;
en esos rieles dormidos
ya no hay vagones en fila.
No se ve ninguna pila
sobre tu playa desierta;
tu campana no despierta
y es su badajo oxidao...
¡un lagrimón olvidao
llorando una vía muerta!